Boletín IOHA

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Boletín de la Asociación Internacional de Historia Oral (publicación bienal)
Volumen 15:2, junio 2007

Cartas de los lectores

Para enviar comunicaciones a esta sección enviar por correo electrónico simultáneamente a los dos co-editores Pilar Domínguez (texto en español)- pdprats@dch.ulpgc.es Don Ritchie (texto en inglés) - oralhistorians@comcast.net

REINO UNIDO

Una asociación verdaderamente internacional

Marieta de Moraes Ferreira nos ha brindado un gran servicio con su estudio cuantitativo sobre participación en varias reuniones de la Asociación de Historia Oral Internacional. Ella ha mostrado con asombroso detalle de qué partes del mundo sale la fuerza de la asociación y en dónde se deberán focalizar sus esfuerzos si habrá de convertirse en verdaderamente internacional. Dejando a un lado los obvios picos de participación en términos de visitantes y presentadores en nuestras reuniones por parte de los aquellos que viven en las naciones en donde tienen lugar los congresos (australianos en Sidney, brasileños en Rio de Janeiro, italianos en Roma, etc.) las áreas del mundo que requiren nuestra atención son: Africa, todas las secciones de Asia y Europa oriental. Un aspecto sorprendente de los números recopilados es la ausencia de participantes de aquellas regiones del mundo, aún cuando los congresos han sido llevados a cabo cerca de esas areas. Estambul no atrajo a grandes numeros de participantes y presentadores procedientes del mundo islámico o de Asia central. La reunión de Sudáfrica no atrajo a grandes grupos de académicos africanos, a pesar de la larga historia del estudio de la historia oral y tradiciones orales de ese continente. La reunión de Sidney, por su parte, no atrajo a academicos del sureste asiático, a pesar de la existencia de muchos proyectos y archivos en naciones como son Singapur, Malasia, Indonesia y Filipinas. La pregunta que tenemos que hacernos es ¿a dónde ir a partir de aquí?

1: Primordial en la agenda es el trabajo de alcanzar las áreas cercanas cada vez que tengamos un congreso. Esto podrá o no dar los resultados que queremos para el próximo año en México, pero puede ser una buena consideración para la planeación en el futuro. La ayuda de becas, si es posible, deberá de ser ofrecida a los historiadores orales en lugares vecinos con el objeto de estimular el interés. La publicidad y el trabajo de difusión deberá de centrarse en esas áreas en lugar de serlo en Europa oriental y el continente americano. Para comenzar este esfuerzo se deberá desarrollar una lista central de personas y proyectos y constantemente actualizada.

2: Debemos de dar seria consideración a las preocupaciones de Philippe Denis con respecto a nuestra política de lenguajes. Muchas areas en las que somos más débiles, África subsahariana, el Magreb, y el Medio Oriente son áreas en las que la segunda lengua no es el inglés o español sino francés. Esta es una consideración que percibí con claridad cuando estaba en Camboya, pero debería ser obvio para cualquier persona preocupada con la ampliación de la membresía. El inglés puede ser de uso general en el mundo de habla no inglesa, pero el español no es de uso generalizado en el mundo de habla no española.

3. Otros dos aspectos de la política de lenguaje merecen ser mencionados. Cuando nos reunimos en lugares en los que ninguna de las tres lenguas principales no son ampliamente habladas, deberemos hacer arreglos especiales atendiendo a la lengua del país anfitrión. Yo se que esto ya es tradición, pero deberá ser codificado. Además deberemos mejorar en lo que respecta a la traducción instantánea. Yo se que esto es dificil y caro, pero debemos tenerlo en mente en todo momento e intentar tomar ventaja de cualquier posibilidad.

4: Los programas me parecen desarticulados. Los subtemas no parecen estar enmarcados de manera que contribuyan a continuar el tema del congreso. Los congresos ofrecen temas pero es dificil discernir cualquier rima o razón de los temas. Los miembros del comité del programa deberían ser informados de que es correcto rechazar ponencias que no parecen tener ningún sentido en términos del tema del congreso, aún si la convocatoria es amplia y da la impresión de incluir cualquier cosa. La preocupación debe ser acerca de lo que es común en el mundo que estamos documentando y en lo que es común a nuestra práctica tanto metodológica como teóricamente. Los comités de programa deberían usar más tiempo en asuntos de substancia intelectual y en determinar la coincidencia entre las ponencias y las preguntas que se hacen acerca de los temas seleccionados, intentando por lo tanto traer coherencia al programa. Esto no quiere decir que uno busca tener un argumento blandengue, pero tampoco quiere decir que aún con visiones y prácticas muy divergentes la gente aún continua abordando cuando menos problelmas que son mutuamente comprendidos.

5: Nuestras ideas acerca de la interdisciplinariedad parecen ser bastante limitada. Para estar seguros uno podría argumentar que en algunas organizaciones la voluntad de atravesar fronteras ha resultado en sesiones que parecen tener poco que ver con la historia oral (y aquí estoy pensando en las reuniones de la Asociación Norteamericana de Historia Oral) preo creo que un examen de los programas de la Asociación Internacional revela un acercamiento muy limitado a otras disciplinas, especialmente a nivel teórico. Enviar anuncios de las reuniones a las revistas o a los grupos electrónicos de discusión de diferentes organizaciones de folclore, antropológicas, sociológicas, de ciencias políticas u otras organizaciones sería un paso en la dirección correcta.

6: Hay varios otros asuntos que deberán ser atendidos. En este momento permítanme sugerir que la organización forme algun grupo de revisión de programas anteriores en función del esfuerzo de diversificación de las reuniones y desarrollar un plan para implementar cambios de programa apropiados.

Gracias por su atención.

Ronald J. Grele rjg5@columbia.edu

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